No quería dejar pasar la oportunidad de escribir algo precisamente hoy, 29 de febrero. Teniendo en cuenta que sólo hasta dentro de cuatro años no podrá aparecer de nuevo esta fecha precediendo a un artículo, no podía desaprovechar la ocasión.


Ojalá el próximo 29 de febrero no haya que hablar de tantísimos temas de los que hoy no tenemos más remedio. Ojalá terminen tantas lacras que penden sobre nuestras cabezas, cual espada de Damocles, a punto de dar un mazazo en cualquier momento...

De todos modos, mi naturaleza pesimista me hace pensar que el próximo 29 de febrero, como los tantos anteriores, seguiremos hablando de los mismos temas, criticando las mismas injusticias y teniendo los mismos temores...

C'est la vie!